desayuno parisienne

Desayuno a la francesa: como es en París.

¿Cuántas veces hemos oído que el desayuno es la comida más importante del día? Y es totalmente cierto, porque esta primera comida del día nos aporta la fuera suficiente como para aguantar la mitad del día. Es cierto que hay personas que dicen que no pueden comer nada a esas horas, o simplemente toman un café, pero todo es cuestión de acostumbrar al estómago, por lo que podemos ir educándolo poco a poco con distintos tipos de desayuno. Y cómo no, descubre los mejores desayunos franceses optando por los vuelos con Air France online, excelentes para descubrir viajes a París a precios económicos.

En Francia hay un una tremenda cultura culinaria. Lo decimos para bien, por supuesto. Y es que a los franceses les gusta mucho comer, pero sobre todo les gusta la buena cocina y las cosas bien hechas. En este artículo vamos a ver cómo sería desayunar a la francesa, y también donde podemos encontrar alguno de los mejores desayunos. ¿Te atreves a seguir? Adelante.

La comida más importante del día

Si te estás planteando un viaje a Francia, probablemente te quedes en un hotel. Hay que saber distinguir entre los desayunos de los hoteles, que suelen estar más cargados, que los típicos desayunos que hacen un francés o una francesa normal y corriente para su familia. Aún así, son parecidos, y lo más seguro es que no te suponga una sorpresa.

El desayuno francés se rige por las mismas pautas que el resto de desayunos continentales de Europa. Eso sí, en Francia existe una tradición en el uso de la bollería, que es de origen vienés, y por eso se conoce como viennoiseries, esto es, croissants, caracolas, napolitanas y otros bollos de panadería, estén rellenos o no.

Aún así, no es el típico desayuno de Francia, sino que lo que suelen tomar realmente es pan con mantequilla y confitura. Es bien conocido el gusto de los franceses por la mantequilla, pues la tienen de  muy buena calidad, y la suelen usar en la mayoría de sus platos, como en España el aceite, más o menos. El pan con la mantequilla y la mermelada u otra clase de confitura se suele acompañar con café, o cualquier bebida caliente, a la que estamos muy acostumbrados, chocolate o incluso té, aunque bien es cierto que no son tan aficionados al té como los ingleses.

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